Tumultos y Aglomeraciones

Nuestro querido Santiago de Chile, está cada día más lleno. Los tumultos y aglomeraciones se perciben con abismante claridad.

sebastian liraPor ejemplo, los días Viernes por la tarde, en el Terminal San Borja en la Estación Central, también denominado “Mall Estación Central”. Se confunden usuarios del Metro Tren, pasajeros de los diversos destinos, viajando, o más bien “embarcándose”, a distintos sectores, Sur , Norte o Costa y por supuesto, compradores del “Mall”.

Pululan por ese lugar, curiosos personajes, como por ejemplo, una pareja de chicas con unos carteles altísimos, adosados a sus cuerpos adolescentes, donde se lee “Recargue su Celular Aquí”. Vendedores de Súper 8, Italianos y otros alimentos de dudosa calidad. Como no soy usuario frecuente, al llegar a dicha estación del Metro me impresionó ver los tumultos y aglomeraciones de ciudadanos, ( y eso que no es una estación de cambio de línea, como Los Héroes, Baquedano, u otras).

Uno de esos días, inocentemente, me baje del carro. Venía del  Dentista y subí por la escalera mecánica, porque soy algo lisiado,  y me dirigí a ”embarcarme”  a mi barco, perdón, a mi bus con destino al hermoso, acogedor y pintoresco pueblo de El Monte, donde vivo hace un año, pero cometí sin querer un grave error; el no darme cuenta que en los túneles peatonales, que conducen a los diversos lugares, (Estación, Mall y Terminal de Buses), éstos tienen unos carteles de “Salida y Entrada”. Entré sin querer por el de ‘Salida”, y el tumulto que venía en mi contra me insultó, incluso, hasta mi abuelita italiana, Carmen Contrucci Ballerini, aparte que uno que otro golpe impertinente.

Vino entonces a mi mente un fragmento del libro, “La Rebelión de las Masas”, (uno de mis libros de favoritos), del gran filósofo, escritor y ensayista español, Don José Ortega y Gassett, (1883-1955), que en la página número 66, dice: “Sencillamente de enunciar, aunque no de analizar, yo lo denomino, el hecho de la aglomeración. El hecho, del “lleno”. Las ciudades están llenas de gente. Las casas llenas de inquilinos. Los hoteles llenos de huéspedes. Los trenes llenos de viajeros. Los cafés llenos de consumidores. Los paseos, llenos de transeúntes”. (Seguramente se refería, al hermoso Paseo La Castellana, en Madrid, que tuve la suerte de recorrer, en 1978, que está cerca del Museo del Prado y la fuente  de Las Cibeles). Las salas de los Médicos famosos, llenas de enfermos. Los espectáculos, como no sean muy extemporáneos, llenos de espectadores. Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes, no solía ser un problema empieza a serlo casi de continuo: “encontrar sitio…

Y en la página  número 68, dice: “Pero el hecho es que antes, ninguno de éstos establecimientos,  y vehículos solían estar llenos, pero ahora rebosan y queda gente afanosa de “usufructarlos”.

Lo más impresionante, para mi, es que dicho ensayo fue escrito en 1926 !! …(Ediciones Revista Occidente, Madrid).

Yo modestamente pienso, que Don José, ya vislumbraba en su inconsciente, la explosión demográfica en nuestro mundo, especialmente, las grandes urbes europeas, sin considerar las asiáticas, como Hong-Kong, Nueva Delhi, Tokio, entre otras.

El metro de Santiago, se comenzó a construir en 1973 y fue inaugurado el 15 de mayo de 1975 (Línea 1), con Tecnología Francesa
con hermosos carros celestes, originarios de ese país. Actualmente se siguen usando esos carros, modelo NS 74, de la fábrica Alston, además, de unos nuevos marca CAF, ensamblados en Brasil, pero de origen Francés, para las nuevas líneas.

Conversando una vez con mi hermano mayor Ignacio, me comentó que en París, los carros tienen asientos plegables, y los Parisinos viajan cómodamente sentados, pero en los horarios más complejos, (denominados siúticamente horarios punta o valle en  Chile), en París, los asientos se pliegan y los Parisinos viajan parados, a excepción de los adultos mayores, embarazadas o lisiados.

Quizás esa sencilla idea, se podría poner en práctica en nuestro metro, y evitar los sofocantes tumultos y aglomeraciones. Así tendríamos tal vez, unos pocos más de centímetros de comodidad al viajar, sin embargo subsiste en El Monte, el respeto al peatón, los pasos de cebra y el saludo cordial. A los Santiaguinos, que tengan paciencia con los tumultos y aglomeraciones.

Sebastián Lira C.

Licenciado en Música.

El Monte.

 

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