Día del Niño y la Niña

¿Han visto cómo, al abrir un regalo, los niños y niñas en la primera infancia espontáneamente prefieren jugar con la caja, el papel y la cinta que lo envuelve? Con ese gesto nos están dando una potente lección: el mejor obsequio es su propia imaginación.

Oriele Rossel - Integra 2

Jugar es hacer. Jugar es realizar cualquier acción con gozo. Jugar es ser niño. Y no se requiere de un juego específico o de un determinado juguete para hacerlo. Por eso, cuando los padres se preguntan cuál es el regalo más estimulante, el juguete más didáctico, el objeto que generará más aprendizaje en su hijo, la respuesta es todo, pues lo importante es que su imaginación sea la que guíe sus actuaciones e impulse su capacidad de ser creativo.

El juego es la forma espontánea y más potente para el aprendizaje en la primera infancia. Cada día vemos sus positivos efectos: ayuda a niños y niñas a fomentar la comunicación, sociabilidad, creatividad, imaginación y trabajo en equipo. Asimismo, los desafía y les da la posibilidad de demostrar y expresar sus emociones, necesidades y habilidades, ayudándolos a desarrollar un concepto positivo de sí mismos, a quererse y aceptarse como son, además de entregarles la posibilidad de opinar e interactuar con otros pares y adultos.

La Convención de Derechos del Niño, ratificada hace 25 años por Chile, señala en su Artículo 31: “los niños tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a participar en actividades artísticas y culturales”. Nuestra función es proporcionarles espacio, materiales, ocasión y tiempo para jugar y ejercer libremente su creatividad. Si, además, nos sumamos a su aventura, tanto mejor dado que jugar en familia relaja, favorece el encuentro y la unión familiar, construye una relación familiar sólida y desarrolla la autoestima de los hijos.

Por eso en este día del niño, simplemente: juguemos.

Oriele Rossel, Psicóloga.
Directora Ejecutiva Integra

 

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